Aunque hasta finales del siglo XX las playas de Barcelona a duras penas podían denominarse playas, a partir de los años 90 comenzaron a limpiar el agua y la arena para darlas un aspecto más saludable y apetecible.
Actualmente y a pesar de que Barcelona tampoco puede ser considerado un destino de playa, son millones de personas las que anualmente acuden a tomar el sol y bañarse en sus aguas.
A lo largo de todo el litoral barcelonés se extiende un paseo marítimo que recorre todas las playas, desde Llevant al norte, hasta Sant Sebastià al sur, donde se encuentra el famoso Hotel W.
Todas las playas de Barcelona están bien comunicadas, mantenidas y equipadas con todos los servicios. Por cercanía, las más populares son la Barceloneta, Sant Miquel y Sant Sebastià.
Dado que todas las playas de Barcelona son muy similares, las ordenaremos por popularidad, es decir, diversión para unos y masificación para otros.
Además de las propias playas de Barcelona, en el litoral catalán las playas se suceden unas a otras. Al sur de la ciudad destacan las playas de Sitges, Vilanova y Calafell. Al norte de Barcelona destaca Blanes, el inicio de la famosa Costa Brava.
Para llegar hasta estas playas hay dos opciones: coche (si no tenéis, podéis alquilar uno aquí) o tren de cercanías (rodalies).